Saccheria Franceschetti: Transformando un negocio con IA e innovación

Todo ha cambiado desde el día en que el abuelo Luigi fundó la empresa en 1939. No obstante, siempre ha habido un principio rector para Saccheria Franceschetti durante estos últimos 80 años: un compromiso con la innovación.

Como resultado de su innovación, la empresa ha crecido hasta convertirse en el tercer mayor distribuidor de envases flexibles en Europa. En su trayectoria, han demostrado que pueden reaccionar rápidamente ante escenarios nuevos y desafiantes, particularmente cuando se trata de combatir los efectos de la pandemia global de COVID-19.

“Nos adaptamos al trabajo inteligente en muy poco tiempo”, explicó la CEO, Luisa Franceschetti. Esto se debió a que “somos una empresa tecnológicamente avanzada y ya teníamos la tecnología, la mentalidad y el enfoque de trabajo para hacerlo. Comenzamos a usar Google Suite hace 5 años y nuestras oficinas ya usaban Google Meet. Usamos solo las herramientas de Google y Chromebook mejorando significativamente la seguridad”. El e-commerce de la empresa se lanzó el 7 de noviembre de 2019 y de inmediato demostró su valor: "El aumento de pedidos está contribuyendo en gran medida a los resultados de la empresa".

Hasta hace unos años, la digitalización tenía un papel marginal en las instalaciones de la empresa en Provaglio d'Iseo (Brescia). La administración de almacenes y oficinas era ineficiente, atascada con albaranes, facturas y papeleo. Posteriormente, la nueva generación al frente de la empresa trajo algunos cambios importantes que son mucho más que comercio electrónico y trabajo inteligente.

Saccheria Franceschetti ha estado utilizando tecnología de inteligencia artificial desde 2017, integrando varias herramientas de inteligencia artificial de Google tanto para el back office como para el almacén. Esta experiencia dio lugar a una startup, ELI WMS, que desarrolló y diseñó un sistema en la nube totalmente innovador para la gestión de almacenes. “Gracias al algoritmo de nuestra startup, todo el procedimiento, desde el momento en que entra la mercancía hasta que se entrega, está automatizado y monitoreado, minimizando el riesgo de errores”. No más papel: todo se hace a través de una tableta. Un asistente de voz dirige a los trabajadores a la ruta más rápida y el algoritmo modula el precio en función de la puntualidad del comprador en la recogida de pedidos.

“La inteligencia artificial ayudó e intensificó nuestro sistema de almacenamiento y logística”, explicó Luisa Franceschetti. “Dada la naturaleza excepcional de la situación por la COVID-19, se contempló alguna interrupción. Por lo tanto, se volvió fundamental que la inteligencia humana y la artificial trabajaran juntas. Aquí es cuando se necesita la intervención humana para hacer mejores pronósticos en una situación repentina y fuera de lo común para la que no hay datos históricos. Así es como la gente puede mejorar la inteligencia artificial y conducirla”. Y esto es lo que sucederá a medida que avancemos hacia una nueva normalidad.

La epidemia no ha logrado romper ese principio rector que mantienen desde hace 80 años. “Nuestro espíritu empresarial sigue ahí y se está fortaleciendo”. Nuestros proyectos de digitalización han atraído inversores y la compañía ha destinado una partida importante en el balance a los sistemas de manipulación de almacenes y logística.

Luisa Franceschetti sabe que “en este momento difícil, innovar y afrontar la crisis al mismo tiempo, puede resultar complejo para algunas empresas”. No obstante, está convencida de que el enfoque correcto es la innovación continua: “Nuestro lema es 'No quiero ser abrumado por la innovación, quiero guiarla'. De esta manera, puedo aprovechar las oportunidades de antemano y decidir cuándo y cómo desarrollarlas, para crear una ventaja competitiva para mi empresa”. No se trata de la edad o los recursos, sino de la mentalidad. Franceschetti dijo: “Después de una entrevista de radio sobre la importancia vital de la innovación, un hombre de negocios encontró mi número y me llamó. Quería saber cómo estaba avanzando con los proyectos y quería algunas sugerencias. Tenía 81 años. Este enfoque es lo que hace fuertes a las empresas italianas ”.

En una situación repentina y fuera de lo común como la emergencia provocada por la COVID-19, era fundamental que la inteligencia humana y la artificial trabajaran juntas. La intervención humana puede mejorar la inteligencia artificial e impulsarla.

LUISA FRANCESCHETTI, CEO, Saccheria Franceschetti

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